Los recuerdos son un peligro, ¿por qué? porque te recuerdo dulce, te recuerdo cariñoso, te recuerdo preocupado, te recuerdo enamorándome cada día desde que abría los ojos sonriéndote, hasta que los cerraba suspirando entre tus brazos. Recuerdos que, al dejarlos volver, me dejan sintiéndome nostálgica, extrañándote.

Entonces, apareces de nuevo, siendo tan , demostrándome que no eres nada de lo que quiero en mi vida, y que por supuesto, me merezco algo mejor, me merezco respeto, me merezco consideración, me merezco confianza, me merezco amor…

Tus palabras, tus humillaciones, tú, actuando solamente para tu conveniencia sin importarte en absoluto a quien te llevas por delante, a quién arrastras o a quién afectas.

Gracias por recordarme quien eres, cada vez que comienzo a extrañarte (o mejor dicho, extrañar a alguien que nunca existió).

Al final, resulta que prefiero los ojos imaginarios.

No te acerques.

No te quiero en mi vida.

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